
SIMPLE CANCION
Tú que ya no eres tú
y eres tú en la otra
y en la misma de entonces
y en aquella de ahora
donde me vives
en todas las horas muertas a mi lado
donde me mueres
en todas las vivas horas que me quedan
tú que lo eres todo
sin ser nadie
tú que eres nadie
y lo eres todo
ahora que has vuelto
y no regresas
cuántas luces dejaste aquí apagadas
yo no sé cómo haré para encenderlas.
© Jorge Ampuero
lunes 21 de abril de 2008
lunes 24 de marzo de 2008

HIGHWAY TO HEAVEN
I
Na autoestrada quedan marcas de curvas imposibles,
liñas vacilantes que acaban directas contra a mediana.
Cómo quedaría a miña beleza de espiga
tronzada e sangrante contra o cristal do parabrisas,
e cál sería o estado exacto dos meus peitos
que xa non caerían
nunca máis?
En la autopista quedan marcas de curvas imposibles,
lineas vacilantes que acaban directas contra la mediana.
¿Cómo quedaría mi belleza de espiga
tronzada y sangrante contra el cristal del parabrisas,
y cuál sería el estado exacto de mis pechos
que ya no caerían
nunca más?
II
Cápsula de só.
Entre isto e nada un minúsculo movemento.
Un descoido, unha parva regandixa de azar e o
sonrosado peso dos meus
ósos contra a
cuneta.
Unha volvoreta de frío atravesa o paso,
os meus ollos quedan prendidos do seu salto e
teño sorte.
Un dous, un dous, un
dous.
Cápsula de solamente.
Entre esto y nada un minúsculo movimiento.
Un descuido, una tonta rendija de azar y el
sonrosado peso de mis
huesos contra la
cuneta.
Una mariposa de frío atraviesa el paso,
mis ojos quedan prendidos de su salto y
tengo suerte.
Un dos, un dos, un
dos.
III
Se neste preciso intre
cruzase polo meu carril o máis ínfimo malfado
e a miña moza fortuna saltase polos aires,
ninguén vería nada de
turbio ou sospeitoso
na rutilante beleza
do meu cadaver sobre o arcén.
Si en este preciso instante
cruzase por mi carril la más ínfima desventura
y mi joven fortuna saltase por los aires,
nadie vería nada de
turbio o sospechoso
en la rutilante belleza
de mi cadáver sobre el arcén.
IV
A autoestrada de noite parece un videoxogo.
O negror máis opaco non me trabuca.
Coma unha intermitencia,
a miña xuventude unha liña de cocaína que ás veces
se torce.
como a este verso se lle vai a vida.
La autopista de noche parece un videojuego.
El negror más opaco no me confunde.
Como una intermitencia,
mi juventud una linea de cocaína que a veces
se tuerce.
Detrás de mi órbita se excitan los volantes.
Y acelero tan rápido
como a este verso se le va la vida.
Transgeneración 1.0 (2006), (libro colectivo)
MAQUILLAXE (sombra aquí, SOMBRA alá)
Eu era un
monstro fermoso e abatido.
Máscara incrustada na face,
refinería en chamas,
sauces devotos nos dedos,
filatropía de postal nas coxas.
Oración.
Eu era un marabilloso monstro,
inconsciente e torturado.
A miña maquillaxe perfilaba coma ningunha
a comisura mortal do ollo ou a distancia.
Escudos de sombras me salvaron.
Colorete de espiños.
Eu era.
Protéxete de ti coa suave pátina da negación,
non vaian pensar que calas o que escondes.
Canto máis invisible faise máis patente.
Non vaian pensar que agachas o que negas.
Eu era un mostro esquecido de min mesma,
pintei na miña cara a cara da que vale,
e xorde a revulsión.
A máscara de pestanas desenmascara do que adoece
e máis carmín por min non rezaría.
Eu era un mostro tenrísimo e terrible,
os pós máis elocuentes era.
Non vaian pensar que non es o que perfilas.
(Ela crea, fai asumir, proxecta).
O lápis da presunción.
Presuntamente min, que vivo dentro.
Protéxete de todos el@s, brandindo o lápis dunha mentira
que fale máis por ti ca todos xunt@s.
Bronce, negro, rosa.
Eu era.
(Esta
é a foto que elixo de min).
Filantropía de postal nas coxas, inocentes.
En canto entras no xogo, es quen te debuxas.
Sauces devotos nos dedos.
Colorete de espiños.
Oración.
MAQUILLAJE (sombra aquí, SOMBRA allá)
Yo era un
monstruo hermoso y abatido.
Máscara incrustada en la cara,
refinería en llamas,
sauces devotos en los dedos,
filantropía de postal en los muslos.
Oración.
Yo era un maravilloso monstruo,
inconsciente y torturado.
Mi maquillaje perfilaba como ninguno
la comisura mortal del ojo o la distancia.
Escudos de sombras me salvaron.
Colorete de espinos.
Yo era.
Protégete de ti con la suave pátina de la negación,
no vayan a pensar que callas lo que escondes.
Cuanto más invisible se hace más patente.
No vayan a pensar que ocultas lo que niegas.
Yo era un mostruo olvidado de mí misma,
pinté en mi cara la cara de la que vale,
y surge la revulsión.
La máscara de pestañas desenmascara aquello de lo que adolece
y más carmín por mí no rezaría.
Yo era un mostruo tiernísimo y terrible,
los polvos más elocuentes era.
No vayan a pensar que no eres lo que perfilas.
(Ella crea, hace asumir, proyecta).
El lápiz de la presunción.
Presuntamente mí, que vivo dentro.
Protégete de todos ell@s, blandiendo el lápiz de una mentira
que hable más por ti que todos junt@s.
Bronce, negro, rosa.
Yo era.
(Esta
es la foto que elijo de mí).
Filantropía de postal en los muslos, inocentes.
En cuanto entras en el juego, eres quien te dibujas.
Sauces devotos en los dedos.
Colorete de espinos.
Oración.
De "Profundidade de campo" XV Premio "Espiral Maior" de Poesía . Versión original en gallego. Versión castellana, traducido y cedido cordialmente por la autora.
© Yolanda Castaño
lunes 18 de febrero de 2008
FRAGMENTO
(Un fragmentito que le escribí en el 2002 al que amé y no me dio bolilla, al que amé y obvio que ahora odio).
Nuestros cuerpos están hechos de gerundios
que graban en la mar una ola funesta,
el desfondar de un bote en la laguna,
mientras los grillos cantan,
mientras los sapos tosen.
© Amalia Gieschen
(Bs.As.1982.Argentina) Poeta.Productora Bien Simple en FOX, secretaria de redacción de revista Oliverio, miembro del consejo editor de la guatemalteca Rusticatio. Periodista(TEA, 2003), estudia Letras en la UBA. Publicó poemas y artículos en España, Chile, El Salvador, Guatemala, Venezuela, Portugal, Argentina, Perú. Traducida al portugués y antologada en Gruñendo (Hemisferio Derecho, 2007). Participó del Primer Festival de Poesía País Imaginario, Lima. Mundanamente, mientras Laiseca la acusaba de trucha y Fogwill de pelotuda, Lamborghini le decía: "Parecés tonta, pero sos inteligente" y un poeta, Oscar Sarramía, le escribía la siguiente misiva sobre un poemario: "Medusaria es, hasta donde mi instinto literario me lo permite, una efectiva postulación del lobo disfrazado de cordero; durante nuestra lectura, lo hemos dejado de manera despreocupada infiltrarse en el rebaño, lo vemos (aunque no queramos creerlo) poco a poco revelar su terrible naturaleza hasta destrozar y descuartizar la última oveja que cuidamos; aún así, a pesar de la crueldad de sus actos, dejamos que nos convenza de su inocencia y de su falsa condición de animal dócil y confiable".
martes 5 de febrero de 2008

MUSA
Brota de algún charco
y huye hacia mis venas
buscando sin temores
astillas y lumbre
bajo las enturbiadas uñas
y algún lóbrego alarido
incontenible
que muerde y arrebata
las últimas palabras
tatuadas por el fuego
abre tus alas
y agita de pronto
entre las hojas y la hierba
de los sueños derruidos
y emerge humedecida
por el roce continuo
de elementos y presagios
fluye tras el acopio
de nuestros ígneos pedazos
despliega sobre mí
y otra vez
la volátil saliva de los cuervos
y arrasa con los muertos.
© Jorge Ampuero
lunes 14 de enero de 2008
miércoles 2 de enero de 2008

CANCION DE AMOR DE MARIA
(de Oraciones, canciones y maldiciones de mujeres impuras)
Los hombres que me amaron saben de la facilidad que tengo
para destruir un mañana.
Saben que duermo con la boca abierta
despidiendo hasta la última luz que intenté robar de sus cuerpos
y que poco obtuve.
Los hombres que me amaron saben como es el hilo de mi llanto
y el terco caer de mi baba,
lo escucharon al dejarme
y algunas veces y como una maldición
quizá lo descubren intentando la nostalgia vana
y pueden volver a oírlo como una canción errante
y volver a amarme y dejarme
con la misma facilidad con la que abren los ojos
para convertirme en una pieza frágil en su memoria.
Ellos saben que regreso a las viejas ciudades que destruimos juntos
buscando el dolor que dejaron como cosas viejas
para que alguna vez se hallen con sorpresa
en nuestra vieja fábula
mudada a un poema tan absurdo como este.
Y saben tanto y tan poco de mi risa
también de las promesas de mi boca
de mi danza obscena y desesperada
de las construcciones edificadas sobre sus frágiles espaldas
y de los proyectos imposibles
convertidos en hermosos laberintos
entre los que fui perdiendo la razón
y perdiéndome yo
sin atarme al hilo que desprendía de sus ropas
y que podía conducirme a la salida.
Ellos saben que mis ojos no ocultan mi destino
y que he buscado inútilmente el amor en cada uno de sus cuerpos
como si fueran cajas cerradas conteniendo la molicie
de mis construcciones
o el absoluto amor ofrecido a alguien cuyos ojos eran calmos,
distintos a los míos,
alguien que guardaba en su pecho un corazón verdadero
y que no latía terco, amargo y desesperado.
Tuvieron la seguridad desde la primera vez que me desearon,
que me tendrían,
que los amaría sin detenerme a pesar del rechazo
y que serían una intensa fábula
condenada desde su inicio a convertirse en tristeza solamente.
Yo supe que jamás me elegirían,
siempre tuve la absoluta certeza de que los recordaría
y escribiría sobre ellos sintiéndome sabia, sola y loca
sentada sobre una silla de patas vacilantes
y arrojándolos junto a sus nombres
al abismo escrito que toma ya de sus formas.
Y es que nunca mintieron
porque cada vez que los tuve,
cada vez que los amé deseando el cielo y gritando,
cada vez que dormí como una presa mansa,
tan desprevenida de sus ojos,
abrazada y exhausta por ellos;
cada vez que los vi tan desnudos
con la vaga luz jugando a hacer sombras sobre sus cuerpos,
cada vez…
cada vez supe que me dejarían porque siempre pudieron oler mi cabeza.
Mi cabello nunca cubrió por completo la locura que presintieron
y que nos envolvía como una neblina nauseabunda
que salía de la carne fermentada de mi cabeza
e invadía y detenía el amor como si imantara las agujas de un reloj.
Mi cuerpo nunca escondió o apresó por completo el animal insano
y cruelmente sincero que habita dentro y me invade
y que habla conmigo como si estuviera vivo.
Mis ojos jamás tuvieron el pudor de ocultar mi sentencia.
Y a pesar de eso,
ellos, los hombres que me amaron
dirían que soy una mujer intensa,
pero la verdad es que hoy he tenido la certeza de mi locura
en el deseo de cortar mi cabeza adormecida,
o dormir al animal insano de mi cuerpo
para no saber de la sentencia que se lee en mis ojos
sin pudor alguno.
Y es que ya no soy una mujer intensa
y esos, los hombres que nombro son sólo otra fábula
de los que tocaron mi luz como a una flama
y quemaron sus dedos
desterrándome fugazmente de sus extraños reinos
y haciendo de mí la carne vencida que se incendia
o el humo que se escribe alrededor de la ceniza
y qué es la ceniza sino el presagio de mis ojos en el espejo,
y qué son mis ojos sino mi destino escrito y la sentencia,
y cual es la sentencia de esta mujer que escribe sobre el amor
como un cansado error que se reitera sino la inevitable soledad,
y dónde están ahora los que me desterraron
porque tuvieron miedo de mi locura y de mi amor
sino escondidos en estas líneas vanas
conservados como viejas canciones
y es que este no es otra cosa que un poema que destruye con facilidad otro mañana
y recibe conmigo el rechazo del que va en busca de un corazón puro.
© Cecilia Podestá
viernes 28 de diciembre de 2007

ME HABIA ACOSTUMBRADO
Me había acostumbrado
a los latidos,
la semioscuridad,
el acto de alimentarme
por el hueco del ombligo
pero sonó la hora
una contracción
y otra
y me sentí girando
en mi acurrucamiento
Las fuerzas empujaban
mi cabeza
que rompió los líquidos
y los hilos del tiempo
El aire sorprendió
mi cara
y oí mi primer grito
que se quedó colgado
para siempre
a mi piel.
© Mireya Robles
sábado 15 de diciembre de 2007

A VECES NECESITO
A veces necesito sacudir las moscas que me habitan
quitar las insomnes telarañas del tedio
al golpe certero de tu aliento
última certeza para deshacer los laberintos
de mis dudas y complejos
cuando de repente me pides que te escuche
o que te hable sabiendo que mi palabra es torpe
y enfermiza por naturaleza
pero me hace sin embargo patéticamente libre
atado a la oxidada cadena de mi encierro
ayúdame entonces a presagiar lo inmune de tus manos
para atravesar todas las sombras
que aprenda como tú a perder mis escamas
y ceder mis muros
a la lluvia desatada por tu boca
donde flota mi lengua
recorriendo las grietas de tu orilla indefensa.
© Jorge Ampuero
· Este poema es una ingenua paráfrasis de un poema de Dina Bellrham.
jueves 13 de diciembre de 2007
Presentación de novela ALGUIEN QUE ME QUIERA de Giselle Klatic.Miércoles 19 de diciembre de 2007, a las 7:30 p.m. en el bar Patagonia, Bolívar 164 Miraflores.
Fátima va a cumplir 30 años. Desea escribir un libro, pero la idea de un diario íntimo la seduce primero. Así, aparece ante nosotros el Místico, su primer amor, con el que descubre un universo de chakras y guías espirituales; Amador, el maestro de las palabras, que le abre las puertas al mundo de la literatura; y Salvador, un terapeuta que la hipnotiza, revelándole los misterios de su niñez y de otras vidas. Fátima los llama sus tres “magos” y en medio de ellos aparece el Poeta, amigo de la infancia, con el que reencuentra viejos tiempos y perturbadores deseos.El parto del diario es también el parto de su hija, y el lector entra sin querer en la vida secreta que Fátima trata de develar en cada domingo solitario de café. Amor, ternura y soledad son los ingredientes de este libro, que despierta en nosotros el deseo original de ser protegidos: abrir los brazos y buscar, con el llanto del niño recién nacido, el cuerpo de alguien que nos quiera.
miércoles 5 de diciembre de 2007
Es mi palabra que te busca y engendra
como un animal omnívoro y profano
hasta que el silencio deje de serlo
poblándote de pájaros y árboles
y ardiente materia
que arrebata tus raíces
para untar cortezas y vísceras
con la primitiva herencia de la nostalgia
bajo un cielo lluvioso
haciendo charco y blando lodo
en la humeante llanura de tu cuerpo
boca abierta al incesante desove de mis larvas.
© Jorge Ampuero








